LA PROFESIONALIDAD DEL CHAMAMESERO Y UN HECHO QUE NO DEBE REPETIRSE
publicado a las: 12:00 p.m.
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LA PROFESIONALIDAD DEL CHAMAMESERO Y UN HECHO QUE NO DEBE REPETIRSE
Con notable apoyo del público, se llevó a cabo en Posadas en la noche del 6 del corriente mes, un festival de música regional que incluyó en su cartelera a consagradas figuras del género, entre las cuales se contaron números locales y de la vecina provincia de Corrientes. Lo primero, esto es, la adhesión del público, no hizo más que ratificar la vigencia, aquí de las especies musicales que constituyen vehículos de los sentimientos del hombre – y de la mujer, claro está – del Nordeste Argentino.
En cuanto al festival propiamente dicho, la concurrencia no se vio defraudada en sus expectativas por cuanto tuvo oportunidad de asistir a un espectáculo realmente de excepción con un cierre a cargo del conjunto del legendario dúo Vera-Lucero que llevó a su cima el entusiasmo de las numerosas personas que a esa hora – las 3 del sábado – permanecían aún en su sitio y que a lo largo de la noche habían aplaudido a Rosendo Arias y Ofelia Leiva, Carlos Talavera y su Cuarteto Santa Ana, Morel-González, el trío de Raúl Kot Esquivel y varios otros de los intérpretes que desfilaron por el escenario del Club Jorge G Brown.
No obstante, el lamentable epílogo de la fiesta, si bien por cuestiones ajenas a artistas y público, empañó el éxito logrado en esto que podría ser tomado como el inicio de una serie de encuentros musicales de este tipo. Al término de la reunión, los artistas correntinos con estupor, primero, y con justa indignación luego, reaccionaron ante la falta de cumplimiento de los términos contractuales.
LO POSITIVO
La noche, en la sede de la avenida Cabred, transcurrió bajo los mejores auspicios merced sobre todo a la actuación sobresaliente que cumplieron los conjuntos mencionados. Cabe destacar, de modo particular, la labor de Rosendo y Ofelia con el bandoneón de Oscar Montes (depurado ejecutante del instrumento que se desempeña como solista de la Orquesta Folklórica de Corrientes). Por su parte, Rosendo y Ofelia confirmaron sus aptitudes de intérpretes sobrios, pero vibrantes, posesionados en su rol, con profunda raíz folklórica.
Ignacio Morel y Carlos González volvieron a codearse con el éxito, en tanto que el Cuarteto Santa Ana, con la conducción del misionero Carlos Talavera, aparece cada vez con mayor nitidez como legítimo heredero de las glorias del desaparecido maestro libreño Ernesto Montiel.
La participación de Argentino Lucero (Salvador Miqueri) y Eustaquio Vera merece, sin duda, un párrafo especial. No porque se pretenda desmerecer la actuación de los otros conjuntos, sino debido a los inconvenientes que casi impidieron la presencia de esos cantores en Posadas.
Tales inconvenientes se originaron en un misterioso telegrama recibido en Corrientes, sobre el mediodía del viernes, por Avelino Flores, bandoneonista del conjunto. Por ese medio, se comunicó que el festival había sido suspendido. Así las cosas, en horas de la tarde y en su casa de Mburucuyá, Salvador Miqueri tomó conocimiento de lo contrario, es decir, que el espectáculo se realizaría tal como estaba programado y con la inclusión de Vera-Lucero. Ante esa evidente contradicción, Miqueri consideró que “nos han jugado una mala pasada”, según señaló después a quien esto escribe.
En Posadas, en tanto, nada se sabía del telegrama hasta que Oscar Montes trajo la noticia de su recepción por Avelino Flores. En consecuencia, se entabló comunicación telefónica con el bandoneonista de Vera-Lucero para encarecer la concurrencia del conjunto. Era las 22 del viernes cuando Flores, a su vez, llamó a Miqueri quien se hallaba en Mburucuyá, para informarle de lo que sucedía y que se pedía la presencia del grupo en el Club Brown.
Luego de no pocas peripecias y tras haber partido de la ciudad de Corrientes a las 23:10 del viernes, los integrantes del conjunto llegaron a la sede del festival a las 2:15 del sábado.
La reseña de lo acontecido, que tal vez puede parecer tediosa, no tiene otro propósito que poner en evidencia el propósito de estos músicos de cumplir con un compromiso. La profesionalidad demostrada en esa instancia fue ratificada por los intérpretes sobre el escenario cuando, en una indiscutible muestra de respeto hacia el público, desarrollaron un repertorio poblado de temas que, además de recibir el entusiasta aplauso del público, encendieron la nostalgia en quienes conocen y valoran a Vera-Lucero desde el principio de los años 50, cuando integraban el legendario Trío Cocomarola. Y, lo más notable, pusieron de manifestó, asimismo, una calidad que es producto de un hecho realmente sorprendente: la perdurable aptitud de estas voces que impusieron un nuevo estilo en el cancionero nordestino, hace ya 30 años. Para más, volvieron a contar con el apoyo del destacado bandoneonista Avelino flores, el mismo que los acompañó cuando, por los años 60, incursionaron con su propia agrupación.
EPILOGO LAMENTABLE
Ninguna participación cupo a artistas y público en el desafortunado final de la fiesta, no obstante que los primeros resultaron perjudicados respecto de los términos contractuales originales. El daño, que fue económico, afectó en mayor medida – en toda la medida porque no alcanzaron a percibir los montos establecidos, al menos hasta el momento en que retornaron desde Posadas – a los músicos que debieron trasladarse desde diversos puntos de la vecina provincia: Vera-Lucero, Rosendo y Ofelia y el Cuarteto Santa Ana.
Los integrantes de dichas agrupaciones reaccionaron con justa indignación al verse defraudados tras haber cumplido con su cometido a satisfacción. Incluso, algunos llegaron a prometer que nunca más vendrán a Posadas para actuar. Y esto es lo lamentable, porque los misioneros que son ajenos al incumplimiento de quienes asumieron la responsabilidad de contratarlos, se verían privados de asistir en el futuro a la presentación de estos y acaso otros artistas de primer nivel.
Es de esperar que la vigencia de tal promesa quede condicionada a la calidad de aquellos que, más adelante, traten de lograr la participación de esos artistas en otros espectáculos.
Pero, también, lo sucedido debe constituir un severo llamado de atención para ciertas entidades que prestan generosamente su nombre para el patrocinio de reuniones, mientras la organización efectiva queda a cargo de determinadas personas poco conocidas en el medio, o en algunos casos, carentes en absoluto de solvencia.
Frente a todo esto, cobran vigencia estos versos de “Chamamesero” del poeta Julián Zini: “Tal vez por esto te usamos/ y olvidamos tus derechos/ negándote ese lugar/ que es tuyo y que te debemos/. Te aplauden y te ponderan/ pero quién se tomó el tiempo/ de llegarse hasta tu casa/ a compartir tus desvelos…”.
CARLOS CORREA
15 de junio de 1980 – Diario El Territorio
Etiquetas: FESTIVAL DEL LITORAL