Carlos Correa
EL PRIMER TEMA REGISTRADO COMO CHAMAME
publicado a las: 3:30 p.m.



EL PRIMER TEMA REGISTRADO COMO CHAMAME

El 11 de febrero de 1931, Samuel Aguayo grabó “Corrientes Poty” (“La Flor de Corrientes”) y calificó al tema como “chamamé correntino”.

Fue la primera vez, que en el disco y en forma oficial, se utilizó el vocablo “chamamé” como identifica torio de una especie musical. Poco antes, había sido registrado con ese nuevo rótulo en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC) por los creadores de la pieza: Francisco Pracánico, responsable de la música, y Diego Novillo Quiroga de la letra.

Declaraciones posteriores de Aguayo, sumadas al registro de dicho tema, dieron origen a la versión que atribuye al intérprete paraguayo la responsabilidad de haber acuñado el vocablo identificatorio de una especie musical originada en meras razones comerciales. Si bien no fueron pocos los que se inclinaron a favor de dicha versión, incluso aquellos que propusieron en su momento el cambio de la denominación de “chamamé” por la de “campera”, no son menos los que manifiestan su desacuerdo con tal pretendida “paternidad”, algunas de cuyas opiniones ya han sido anticipadas en esta serie de artículos sobre la música regional.

LA ANÉCDOTA

El estudioso Emilio J. Noya apuntó que “la creación del nuevo rótulo obedecía, según manifestaciones del citado intérprete(Aguayo), al deseo de congraciarse con la casa grabadora RCA Victor, con el público correntino, principal comprador de sus placas impresas” (citado por Marily Morales Segovia “El chamamé”, edición de la Universidad Nacional del Nordeste).

A principios de 1929, el cantor paraguayo mencionado llevó a cabo sus primeras grabaciones en el mencionado sello, y a poco de andar sus discos alcanzaron señalado éxito. Fue entonces que ante insistentes reclamos en ese sentido un directivo de RCA le solicitó que grabara temas correntinos.

Sobre el particular, éste es el relato que en su “Historia de la Música del Litoral realiza Ricardo Visconti Vallejos:”El suceso de Aguayo es tan grande que la dirección de RCA comienza a recibir innumerables cartas pidiéndole se grabe música correntina. Impuesto al cantor de los hechos, expresa que él “no conoce la música correntina”. Ante esto, el directivo Juan Carlos Casas le sugiere que trate de ver al compositor de moda de esa época: Francisco Pracánico (sampedrino), para ver si pueden hacer algo.

“Luego de muchas serenatas efectuadas por Aguayo ante la casa de Pracánico(que vivía en el barrio de Saavedra por ese entonces), éste lo recibe y, ante el pedido del cantor guaraní, le expresa que no conoce la música correntina, a lo que Aguayo le responde que le dejaba unos discos grabados por él, para ver si sobre ellos, podía sacar algo.

“Ante la insistencia del cantor, Pracánico le da el sí y se pone a trabajar. Invita a su dilecto amigo Diego Novillo Quiroga, para que le ponga letra a un tema que el había creado, tomando como base las composiciones que había escuchado a través de los discos que Aguayo le había dejado. Digamos que Novillo Quiroga (bisnieto de Facundo), gran folklorista, tenía como mucama a una paraguaya y ésta le enseñó algunas palabras en guaraní.

“Terminada la obra, invitan a Samuel Aguayo para que escuche el nuevo tema para ver si estaba conforme. Una tarde del mes de diciembre de 1930, se lleva a cabo el ensayo.

“Pracánico sentado frente al piano ejecuta la pieza musical mientras que Novillo Quiroga tarareaba la letra. Terminada la pieza, Samuel Aguayo de inmediato y a boca de jarro expresa: “Pero esto es un chamamé”

“Sorprendidos Pracánico y Novillo Quiroga preguntan: ¿Y que es eso…?

-Bueno, responde Aguayo: “En el Paraguay decimos “chamamé” a una cosa hecha así…así nomás. Sin mucho arreglo. En otros términos a la bartola. Medio chamburreado. Aquí se mezclan palabras castellanas con el guaraní, por eso digo chamamé”.

-“Bueno, responde Pracánico , si a usted le parece que “chamamé” está bien, pongámosle “chamamé” y se acabó.

“-Le voy a agregar otra cosa, señala Aguayo. Como la RCA me pide temas correntinos le ponemos “chamamé correntino” y los conformamos.

-“Que título le damos?-pregunta Pracánico, a lo que responde Aguayo: “La Flor de Corrientes” (Corrientes Poty).

“Muy bien –señalaron Pracánico y Novillo Quiroga-. Y así se registró en propiedad intelectual”.

Tal es el relato textual efectuado por Visconti Vallejos, quien lo recibió en 1969 de uno de los protagonistas, Francisco Pracánico. Ello, después, fue corroborado por el propio Aguayo, según el autor de “A Villa Guillermina”.

“El 11 de febrero de 1931-prosigue Visconti Vallejos-graba Samuel Aguayo la primera composición musical con el título de chamamé, para referirse a la música correntina, que el paisano desconocía por completo, ya que el campiriño había folklorizado la polka europea, que había llegado al país por 1850, denominándose simplemente polka o polkita correntina”.

Realmente, es imposible poner en tela de juicio la veracidad de los hechos que desembocaron en la creación de “Corriente Poty”, a estar de lo reseñado por Visconti Vallejos. Cabe advertir, no obstante, que tales hechos están referidos de modo directo a la composición de la mencionada pieza, la cual es solamente una circunstancia, una anécdota, en la rica historia de la música regional.

OTRAS RAZONES

Pese a su aparente contundencia, tampoco dicha anécdota es útil para demostrar, con claridad meridiana, que Aguayo ha sido quien acuñó la expresión “chamamé” para calificar la especie hoy ampliamente difundida. Aunque cabe reiterar que la denominación de un ritmo determinado no hace al fondo de la cuestión, sino a la forma, por cuanto lo que verdaderamente interesa es si ese ritmo representa o no, a una comunidad dada, conviene tener presente otras opiniones, algunas de las cuales ya fueron anticipadas en ediciones anteriores.

En su obra citada, Marily Morales Segovia, por ejemplo, señala que “la tradición oral campesina (…) sostiene que la palabra chamamé denomina la música correntina desde muchísimo antes de 1930 y que ella no tiene otro significado conocido que el de nombrar a la pieza musical. Admite, asimismo, que antiguamente se llamaba al chamamé, polca correntina”.

Ya se ha dicho que, en la región, “chamamé”-por alguna razón no muy clara-se traduce como “enramada”, a partir, seguramente de su aplicación a una suerte de “enrejado” que utilizaban los tareferos de yerbales vírgenes del Alto Paraná para practicar el primer “sapecado” del producto, inmediatamente después de ser cortada la hoja. Por extensión, tal vez, la expresión “chamamé” pasó a denominar a la enramada y de allí fue trasladada al ritmo, en alusión a los sitios donde era habitual bailarlo o tocarlo: “ramada gui”, se decía; o sea, “debajo de la enramada.”

Igualmente, se ha consignado en esta misma columna que, desde antiguo, con el nombre de Chamamé se conoce a un arroyo existente en territorio de la República Oriental del Uruguay y en una zona que era habitada por los indios “chanáes”. Además, cuando los guaraníes querían calificar despectivamente algo mal hecho, decían “chanaimé”, o sea, “de los chanáes”, aborígenes estos que se habían asentado igualmente en sectores de las actuales provincias de Corrientes y Entre Ríos. De ahí, pudo haber surgido aquello de “cosa hecha a la ligera”. También, Leopoldo “Polito” Castillo opinó que “Corrientes Poty”, “no se puede interpretar fielmente como chamamé”.

Y he aquí que, no hace mucho, Olga Fernández Latour de Botas dio a conocer, a través de un diario porteño , un documento histórico de indudable valor y en el cual la palabra “chamamé” aparece como identificatorio de una danza. Se trata de una publicación hecha en Buenos Aires el 17 de febrero de 1821, esto es, cerca de 30 años antes de que la polka europea llegara al Río de la Plata. Pero, todo ello, será motivo de una próxima entrega.

CARLOS CORREA

11/05/1980-Diario El Territorio

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1/09/1982: Conferencia "El Sindicalismo Argentino". Carlos Correa.
Quién es Carlos Correa
Nació en Posadas cuando en la Catedral daban las doce campanadas de un mediodía del mes de Noviembre de 1939.
Fueron tantas las actividades que desarrolló que resulta muy difícil resumirlas: periodista, sindicalista, militante político, docente, etc. Pero sobre todo, un profundo conocedor de su región misionera, sus costumbres, su música, sus bailes, es decir, de la cultura regional en sus distintas manifestaciones.
Después de tanta lucha, partió a "la Tierra sin mal" el 28 de Marzo de 2012, dejando una huella trascendente en nuestra historia.
Los aportes que brindó con sus conocimientos, pero sobre todo con su gran humanismo, me impulsan a crear esta página para transcribir -en parte- sus notas publicadas, la mayoría en "El Territorio" de Posadas, con el propósito de que les sea útil a quien las necesite, pues siempre fue muy altruista y generoso en enseñar lo que sabía.

Alba
Los cuarenta años de amor que vivimos en pareja con Carlos Correa, tantas actividades que encaramos juntos, la amistad y comunión de ideales que nos unieron me impulsan a concretar este sueño de compartir con los demás, aunque más no sea, una parte de su saber. Alba Rosabel Melo.

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