PRIMERA REEDICIÓN DE ANTIGUOS TEMAS DE LA MÚSICA REGIONAL ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS ORÍGENES
publicado a las: 3:14 p.m.
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PRIMERA REEDICIÓN DE ANTIGUOS TEMAS DE LA MÚSICA REGIONAL
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LOS ORÍGENES
Desde que, a principios de 1931, es lanzado el disco que contenía en uno de sus lados “La Flor de Corrientes” (“Corrientes Poty”), primera composición registrada con la calificación de “chamamé” (“chamamé correntino”, en realidad) y que fuera grabada por el cantor paraguayo Samuel Aguayo, un paulatino ascenso ha experimentado este ritmo que llegó a convertirse en el más representativo del Nordeste Argentino.
Entonces, nació también, una polémica, que aún hoy continúa, en torno de la denominación, cuya autoría se atribuye al propio Aguayo, quien la habría utilizado en su acepción despectiva: algo hecho en forma desordenada, improvisada, cuando los autores del tema indicado, Francisco Pracánico y Diego Novillo Quiroga, le hicieron escuchar por primera vez.
También, se dijo que, incluso, la especie musical nació a raíz de que un determinado sello grabador deseaba satisfacer al público correntino, ubicado entre sus principales compradores de discos.
No podría extrañar, por consiguiente, que los pioneros de la música regional en Buenos Aires, aquellos que la llevaron por vez primera a ese gran centro irradiador, se resistieran, en principio y en no pocos casos, a utilizar el término “chamamé” para identificar a sus creaciones. Es más, esa resistencia se tradujo en el decidido propósito para imponer una nueva denominación, optándose por la de “campera”.
Sin embargo, ese intento no prosperó. Como tampoco prosperaría, ya en la década del ’60, la calificación de “litoraleña”.
No obstante, por encima de aquellos que se entretienen en anécdotas, esta especie musical reconoce su vigencia desde mucho antes que se iniciara su difusión a nivel comercial. Una prueba de ello, lo constituyen los numerosos motivos populares que enriquecen el folklore regional.
Por lo demás, afortunadamente, aún se puede contar con eltestimonio personal, directo, de aquéllos que interpretaban, bailaban o, simplemente, escuchaban en las típicas reuniones rurales, el valseado, el shotis o esa auténtica manifestación conocida, entonces, como “ramada gui”, que muchos se resisten a identificarla con la polka o polkita correntina, apuntando que eran diferentes.
En fin, debe convenirse que poco importa el origen del término, ya que desvía la atención del tema fundamental: el origen de la especie musical, que es auténticamente popular del Nordeste.
UNA REEDICIÓN
Con el propósito de realizar un aporte en la materia, el sello RCA ha lanzado un “long play” que contiene las primeras grabaciones del género, a partir de la ya mencionada “Corrientes Poty”, a cargo de Samuel Aguayo y su Tribu.
Se incluyen, asimismo, en el lado 1, las siguientes composiciones: “San José”, chamamé de Emilio Chamorro grabado el 5 de septiembre de 1938, por el trío del autor; “La Llorona”, de Mauricio Valenzuela y Porfirio Zappa, grabado el 25 de julio de 1945 por el trío Valenzuela cantando Pedro De Ciervi; “Ombú Vuelta”, campera de Roberto Ferradás Campos y E. Chamorro, grabado el 1º de diciembre de 1942 por el trío de Emilio Chamorro con glosas de R. Ferradás Campos; “Machagai”, chamamé de Santiago Barrientos, grabado el 21 de junio de 1940 por el Cuarteto de Marcos H. Ramírez “aguará Chaí”, chamamé de Valenzuela grabado el 11 de septiembre de 1952 por el conjunto del autor, y una casi olvidada ya, versión de “Pájaro Campana” (“Guyra Campana”), motivo popular con arreglos de Anastacio Carballo (con notorias diferencias respecto del mismo tema con arreglos de Félix Pérez Cardozo), por el cuarteto Ramírez, que lo grabó el 21 de diciembre de 1938.
El lado 2 de este “long play”, editado con el título “La Historia del Chamamé”, contiene: “La Pollona”, chamamé de Ángel Guardia, registrado el 29 de octubre de 1936 por el trío Valenzuela Guardia; “Vida Tuyá”, chamamé de Isaco Abitbol, grabado el 12 de mayo de 1939 por el trío de Emilio Chamorro; “El Hormiguero”, cantar correntino de I. González y Antonio Giannantonio, grabado el 29 de mayo de 1947 por el cuarteto Ramírez, cantando Manuel “Chicho” Gómez; “Loma Malvinas”, chamamé de Porfirio Zappa, Mauricio Valenzuela yP. Ruiz Díaz, grabado el 25 de julio de 1945 por el trío Valenzuela; “El Carau”, chamamé recopilado por Mauricio Valenzuela, grabado el 29 de octubre de 1936 por el trío Valenzuela-Guardia; “Llegó el Día de mi Santo” (“Onguajhé che Santo Ara”), valseado de Marcos Herminio Ramírez, grabado el 29 de diciembre de 1938 por el cuarteto del autor, y, finalmente, la versión de la conocida polka “Posadas”, de Luis Acosta y Emilio Chamorro, grabada el 27 de julio de 1950 por “Los Kunumí”, agrupación dirigida por el propio Luis Acosta.
En fin, se trata de una verdadera tarea de rescate de antiguas composiciones, poco después que se iniciara la difusión comercial, masiva, de esta entonces considerada nueva especie musical que buscaba abrirse paso, y que ahora se pone al alcance de los estudiosos, coleccionistas y de todos aquellos interesados en conocer las raíces del género.
Todo esto, por lo demás, es una clara demostración de la amplia popularidad alcanzada por la música regional, que ha empezado a captar públicos fuera de las fronteras nacionales, incluidas zonas del Brasil donde existen conjuntos que la cultivan. Curioso es, en verdad, este fenómeno, que testimonia la vigencia del ritmo en toda un área, antiguamente habitada por guaraníes.
22 de julio de 1977 – Diario El Territorio
Etiquetas: MÚSICA REGIONAL