MURIÓ LUCAS BRAULIO ARECO
publicado a las: 3:45 p.m.
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MURIÓ LUCAS BRAULIO ARECO
Anoche, casi sobre el cierre de la edición, cayó sorpresivamente la noticia en la redacción de EL TERRITORIO: “Murió don Lucas Braulio Areco”, dijo alguien.
Entonces, la noche nos pareció más inclemente, más fría. Misiones perdía a uno de sus hijos dilectos que, paradojalmente, no había nacido aquí, sino en la vecina Corrientes, en Colonia Garabí, el 26 de marzo de 1914.
Pero, el lugar de nacimiento de don Lucas no tiene importancia. “El hombre es como el árbol, pertenece a la tierra que le nutre y le da vida”, sentenció Lord Byron hace casi doscientos años. Y don Lucas pertenecía a Misiones. Era y es patrimonio de Misiones.
Artista multifacético: poeta, narrador, músico, excelente intérprete de la guitarra y el arpa, escultor y pintor, aparte de conversador ameno, de hablar pausado y ademanes cuidados. Areco es autor de numerosas melodías en ritmo de galopa, como “Misionerita” – grabada hasta en el Japón -, y de un chamamé como “El Hormiga”.
Pero, también, compuso preludios de notable factura que, interpretados por él, en solo de guitarra, constituyen una muestra de la altura que logró con su arte de autodidacto. Jorge Cardozo, su alumno preferido y hoy radicado en Europa, ofreció no hace mucho un recital con obras de Areco en el Carneggie Hall.
Pero, eso no debiera llamar la atención. El nombre de don Lucas se encuentra en catálogos y diccionarios del mundo entero, además de identificar a museos, plazas y avenidas de poblaciones de Misiones y Corrientes. Era amigo de artistas nacionales y extranjeros de renombre.
Desde hace muchos años, su vida transcurría en su casa del posadeño barrio 25 de Mayo, entre sus instrumentos, sus cuadros, sus atriles, sus esculturas y sus libros.
Su inmenso amor a la Humanidad surgía diáfano, transparente: “Me apena ver a la gente peleando, discutiendo, que no tenga para comer. Eso es una cosa, para mí, reprochable. Todos tendríamos que tener pan sobre la mesa”.
Por todo eso, la noche nos pareció más fría cuando nos dijeron: “Murió don Lucas Braulio Areco”, en tono reverente, casi como en un susurro, como para no molestar el alma del artista. Que, para entonces, ya había abandonado seguramente la habitación que ocupó durante 80 años, para quedarse y desparramarse por esta Misiones verdirroja a cuyo paisaje – hombre y naturaleza – él supo exaltar como pocos.
24 de julio de 1994 – Diario El Territorio
Etiquetas: HISTORIA REGIONAL