BETTY FIGUEREDO LA VOZ FOLKLÓRICA
publicado a las: 1:29 p.m.
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BETTY FIGUEREDO
LA VOZ FOLKLÓRICA
La numerosa colectividad paraguaya existente en Misiones, así como aquellos, que sin ser oriundos del vecinos país, son afectos a su música, saben de la calidad de Aníbal Lovera, quien a lo largo de 25 años jamás se apartó de su línea interpretativa de respeto a las fuentes más puras del arte popular.
Nacido en Quyquyó, desde que recuerda – comentó – se dedicó a cantar, obedeciendo a una inclinación natural.
Confesó no haber estudiado música, aunque desarrolla su voz con una calidad sorprendente, con el apoyo de su sensibilidad folklórica reflejada en cada una de sus interpretaciones.
Al promediar la década del ’50 formó su propio conjunto, con el que actúa desde entonces. Y fue por aquellos años, asimismo, que se conocieron sus primeras grabaciones, las que de inmediato llamaron la atención por manifestar, además, su apego a los temas de corte tradicional.
De aquella época, se recuerdan sus entregas de “La canción del soldado”, “Mi pobre vida” o “Josefina” por citar solamente unos pocos de sus primeros éxitos y los que sirvieron para presentarle y permitirle iniciar una marcha ascendente en la consideración del público.
“Las canciones patrióticas me llegan más, me gustan más”, aseguró y ello trajo a la memoria, también, su participación en un volumen impreso dedicado a la Guerra del Chaco, con canciones dedicadas a esa epopeya, creadas por autores y compositores de renombre.
Un par de meses atrás, igualmente, concretó la grabación de otro disco “larga duración”, un ejemplar del cual hizo entrega en una audiencia especial al presidente del Paraguay, general Alfredo Stroessner. En esa placa incluyó seis temas con motivos de la Guerra del ’70 (de la Triple Alianza) y una cantidad similar dedicada a la Guerra del Chaco.
No obstante, nadie desconoce que toda interpretación suya, cualquiera fuere la temática, constituye un verdadero impacto. Es así porque se trata de un auténtico cantor popular, respetuoso de los creadores, de su público y lo que es más importante, de sí mismo.
CANCIONISTA DE RELIEVE
Hace algunos años, de pronto, una voz de mujer, elaborada, pero fresca y pura, asomó en el horizonte de la música paraguaya, para entregar canciones con un dejo de nostalgia, de ternura que, de inmediato, cautivó al público afecto al género compuesto por los ritmos del país hermano.
Se trataba de Isabel Beatríz Figueredo, pero que se presentó con su nombre artístico de Betty Figueredo. Con este nombre sigue actuando y con él, asimismo, ha alcanzado la cima del éxito.
Comenzó a cantar desde muy niña, en su Villa Rica natal, pero en público lo hizo la primera vez en la escuela primaria, cuando en una celebración del “Día del maestro” – que en el Paraguay es el 30 de abril – tuvo que secundar a una compañera de grado en la interpretación de “Galopera”.
Su desempeño no pasaba de las estrechas reuniones, familiares sobre todo, hasta que en 1968, mientras cursaba ya el nivel secundario, le interesaron para que participara en el Festival Nacional de Folklore organizado por la Asociación Paraguaya de Autores (APA). Allí obtuvo el segundo premio, para el año siguiente, en el mismo escenario, logró el máximo galardón.
Fue entonces que varios maestros – el legendario músico paraguayo Eladio Martínez, entre ellos – trataron de motivarla para que se dedicara al canto. En 1970, al concluir sus estudios secundarios, tuvo que decidir entre concurrir a la universidad o empezar a actuar profesionalmente como cancionista. Optó por lo último y se dirigió a Asunción, donde estudió vocalización, teoría y solfeo.
Como poseedora de una voz si bien elaborada – como queda dicho – no por ello exenta de matiz folklórico, desarrollando una temática sobre motivos patrióticos, paisajísticos o románticos. Su repertorio se asienta en las obras tradicionales, pero con una proyección que se ve favorecida por su calidad interpretativa.
Hasta el presente, lleva grabados siete discos “larga duración”, dos de ellos compartidos con el Grupo Vocal Dos, el uno y con Aníbal Lovera, el restante.
Hay mucha gente joven que se dedica a la música, hay festivales y concursos que buscan temas y valores nuevos, hay un renacer de nuestra música, porque, además, ya en la escuela primaria se la enseña. Por todo ello, hay un movimiento interesante que va a traer cosas “muy lindas”, aseguró finalmente.
Y, sin duda, si esos valores nuevos toman el ejemplo de intérpretes, como Betty Figueredo o Aníbal Lovera, el saldo tendrá que ser auspicioso, necesariamente.
Diciembre de 1980 – Diario El Territorio
Etiquetas: PARAGUAY