LA FUERZA DE FIERRO PUNTA
publicado a las: 2:52 p.m.
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LA FUERZA DE “FIERRO PUNTA”
En aquellas concurridas noches del corso oficial posadeño de los primeros años de la década del 40, era habitual que la comparsa del barrio La Picada hiciese su ingreso a los sones de “Fierro punta”, uno de los más célebres temas de creación anónima. La comparsa entraba en el escenario de las carnestolendas por calle Bolívar, y ya en la esquina que forman esta arteria y la calle Buenos Aires, frente a las desaparecidas despensas “Villafañe” y confitería Dieguez, el conjunto musical arremetía con “Fierro Punta”.
Entre los ejecutantes, descollaba Teodoro Meza - conocido como el Negro Meza o el Torito – popular intérprete chamamesero del barrio Rocamora, fallecido hace algunos años, y quien colaboraba con sus amigos de La Picada en estas fiestas.
El citado chamamé, con una música de por sí sugestiva y excitante, cobraba mayor brío aún en el acordeón de Meza. Entonces, solía registrarse un movimiento inquieto entre el público – numeroso por cierto – de esta parte del trayecto del corso, mientras se formulaban advertencias tales como “ chaque, ahí vienen los picaderos…”.
La inquietud obedecía, seguramente, a la fama de pendencieros que se habían hechado algunos “picaderos”, al igual que otros del Patotí (donde perdura el recuerdo de los vibrantes “sapucay” de “Lalún” Vergara), Villa Sarita o Villa Urquiza, barrios éstos igualmente tradicionales de la capital misionera y cuyas rivalidades se planteaban, a veces, en el escenario del corso.
Pero, más que nada, la preocupación surgía a raíz de que, precisamente, tales rivalidades – simples en su sustento, por otra parte – podrían verse incentivadas con la melodía de “Fierro punta”, llamado por muchos “el chamamé de la muerte”.
EL TEMA
La música, con el apoyo del título que anticipa el motivo de la pieza así como de una cuarteta también de origen no precisado (y que en ocasiones aparece con versos distintos ), sugiere los aprestos que realiza el paisano con su “fierro punta” para un eventual duelo. La provocación aumenta de tono, a medida que crece asimismo la fuerza del ritmo.
Todo esto parecía que, por lo general, las autoridades no permitieran la ejecución de este chamamé en los bailes, salvo que se lo tocase al comienzo de la reunión, para animar a la concurrencia. Después, podía ser muy peligroso hacerlo, porque encendía - y enciende – el ánimo del paisano, desatándole cualquier atadura.
“Fierro punta”, ha alcanzado amplia divulgación en el Nordeste argentino, pero su cuna, indudablemente, se ubica en la campaña de la provincia de Corrientes, desde allí, se irradió a toda el área.
No obstante, el investigador Dalmidio Alberto Baccay sostiene en su trabajo “Música regional y método” que Mauricio Valenzuela es el autor de “Fierro Punta”.
Subraya Baccay que esta pieza, como tantas creaciones, ha “ penetrado hondamente en el sentimiento popular, sin embargo, la melodía sufre el proceso de colectivización e injustamente el nombre del autor se olvida.
Pero, dicho sea en su homenaje, deja aquella vibración del espíritu que en un omento dado arrancó a la comunidad, para devolverla en su seno con esa fuerza interior que lo impulsa a reflejar aspectos esenciales de la vida espiritual de un pueblo o de una región.
Pese a ello, se mantiene la convicción de que se trata de una composición netamente folklórica, o sea, de autor anónimo y así figura en diversos registros, en los cuales se adjudica a Valenzuela, sí, el hecho de haberla recopilado.
No se trata con esto de desmerecer la tarea, que ha sido encomiable, cumplida por el desaparecido bandoneonista, oriundo de la ciudad correntina de Goya. A Mauricio Valenzuela le cupo el mérito de haber conducido aquel legendario conjunto denominado “Tribu Goyana”, que llevó el chamamé a Buenos Aires y que lo hizo escuchar por primera vez en escenarios porteños, a principios de la década del 30. Este hecho y asimismo, su labor de rescate de distintas composiciones folklóricas, constituyen las principales facetas del valioso aporte efectuado por quien fuera, además, destacado ejecutante.
De todas maneras, “Fierro punta” se ubica al lado de “El carau”, “La cau”, “La llorona”, como las piezas de música regional de mayor vigencia en la zona, entre las que son reconocidas como de origen folklórico.
CARLOS CORREA
Diario El Territorio – 26 de octubre de 1980